Piletas y piscinas: mantenimiento | Parte 1

Una pileta lista para disfrutar necesita agua bien tratada, limpieza constante y superficies en buenas condiciones. Anticiparse a los problemas ayuda a conservarla y evita que una reparación pendiente se convierta en un contratiempo en plena temporada.

En esta guía te contamos cómo organizar su cuidado en dos etapas: mantenimiento preventivo, para mantener todo funcionando, y mantenimiento correctivo, para recuperar el agua o reparar las superficies cuando aparecen inconvenientes.

Parte 1. Mantenimiento preventivo: cuidar antes de reparar

1. Empezá por medir el agua

Antes de agregar cualquier producto, necesitás conocer el estado del agua. Que se vea transparente no significa que sus parámetros estén equilibrados.

La Cinta Test Kit Clorotec permite medir pH, alcalinidad, cloro libre y estabilizante. Es una herramienta práctica para decidir qué corregir y evitar dosificar a ojo.

Como referencia, ANMAT recomienda mantener el pH entre 7,2 y 7,6 para favorecer la efectividad del cloro.

Si la medición indica un desajuste, podés recurrir al producto correspondiente:

Aplicá cada producto según su etiqueta, considerando el volumen de agua, y volvé a medir después del tiempo indicado.

2. Sostené la limpieza de fondo y superficie

Retirá hojas, insectos y residuos antes de que se acumulen. Complementá esta tarea con el cepillado de paredes y la limpieza del fondo, usando accesorios adecuados al revestimiento.

El Limpiafondos Cepillo Clorotec puede incorporarse a esta rutina, junto con los sacahojas y caños telescópicos de nuestra línea de productos para pileta. Verificá la compatibilidad de conexiones y accesorios con tu instalación.

También revisá los canastos y el filtro. La frecuencia de limpieza y las horas de filtrado deben ajustarse al equipo, al volumen de la piscina y a su uso.

3. Prevení la aparición de algas

El Alguicida Mantenimiento Clorotec está destinado a prevenir la formación de algas y puede formar parte del cuidado habitual de la piscina.

Su uso complementa la limpieza, la filtración y la desinfección. Respetá la dosis del envase y verificá qué funciones ya cumplen los otros productos de tu tratamiento para evitar aplicaciones innecesarias.

4. Revisá la pintura y las juntas antes de la temporada

Observá si aparecen ampollas, desprendimientos, fisuras o sectores deteriorados. Detectarlos temprano permite organizar la reparación con tiempo.

No es necesario repintar automáticamente todos los años. Primero evaluá el estado del revestimiento y las indicaciones del producto aplicado. Si necesita renovación, contemplá los tiempos de preparación y curado antes de volver a llenar.